
ReporteBC
Lo preocupante no solo es ver como dramáticamente Tijuana parece hundirse en la profundidad de una espiral de violencia que a diario se agudiza, sino la falta de voluntad de sus autoridades que se han dedicado a evadir su responsabilidad en el combate a la inseguridad y la prevención del delito.
En el 2017 se cometieron más de mil 900 asesinatos en esta ciudad fronteriza, también más de 32 mil robos (de automóvil, comercio, casa habitación) con y sin violencia.
En respuesta, la autoridad municipal, léase, Juan Manuel Gastélum Buenrostro, se alza de hombros y culpa al Sistema de Justicia Penal de la inseguridad que “aterroriza” a Tijuana.
Con relación a los homicidios, que se cometen un día sí y el otro también, las autoridades de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), han señalado que al menos un 90 % de estas, están relacionadas a la pugna entre grupos de narcomenudistas que se disputan en territorio para la venta de droga.
La autoridad policial, entiéndase Marco Antonio Sotomayor Amezcua, reconoce que la droga que ha dejado de cruzar de manera ilegal se queda en Tijuana y los narcos tienen que “colocarla” entre los ciudadanos de la localidad.
En ese sentido, hay que conocer que se han descuidado rubros muy sensibles que han generado un incremento en el número de consumidores de droga.
Es decir, aquí tanto sociedad como gobierno han (hemos) fallado: en la prevención de adicciones. Porque siendo honestos, no es tarea de la autoridad estar pendiente de que nuestros hijos no tengan contacto con las drogas (marihuana, cristal, cocaína) es una responsabilidad compartida.
Al gobierno local le toca crear espacios deportivos, culturales, de esparcimiento en general, mantenerlos en buenas condiciones, pero son (somos) los padres de familia quienes tenemos que estar pendientes de nuestros hijos.
En cuanto a la corporación policial y sus elementos, debe reforzarse el tema de la capacitación, para que los policías cumplan con su deber.
Es sabido que por errores cometidos en la cadena de custodia, detallada en el Código Nacional de Procedimientos Penales, los delincuentes obtienen su libertad, no es cierto que los jueces sean corruptos, es la ineficacia de los oficiales lo que los libera.
Si la autoridad quiere revertir la situación debe asumir su responsabilidad y como dijeran por ahí; «tomar al toro por los cuernos», de otro modo, seguiremos padeciendo la inseguridad.