Sheinbaum envía al Senado Plan B de reforma electoral

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, informó que este martes 17 de marzo enviará al Senado de la República una iniciativa de reforma electoral con la que busca, dijo, disminuir privilegios y reducir el costo de los procesos electorales y de los partidos políticos.

Durante su mensaje, la mandataria sostuvo que, tras no prosperar la reforma constitucional previa, su gobierno insistirá en cambios para bajar el gasto público en materia electoral. “Como Presidenta voy a seguir insistiendo que es indispensable que no se gaste tanto en los procesos electorales ni en los partidos políticos”, señaló. Medios que cubrieron el anuncio reportaron que esta nueva ruta legislativa fue presentada como un Plan B para mantener parte de los ajustes planteados originalmente.

Entre los puntos centrales de la propuesta está la reducción del número de regidurías en los municipios, al plantear que pasen de siete a un máximo de 15, además de establecer que los congresos locales tengan un tope presupuestal de 0.07 por ciento. También contempla que consejeros, magistrados y altos funcionarios del INE, de tribunales y de órganos electorales no puedan recibir un salario superior al de la Presidenta de la República.


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La iniciativa también propone que el Senado reduzca su gasto a 15 por ciento y abre la posibilidad de que la revocación de mandato pueda realizarse en el tercer o cuarto año de gobierno, como parte de los mecanismos de participación ciudadana que el Ejecutivo busca fortalecer. Algunos reportes señalan además que el paquete pretende facilitar una eventual coincidencia de ejercicios electorales y de participación ciudadana en 2027.

De acuerdo con lo informado, el Plan B incluye modificaciones a la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales y a la Ley General de Partidos Políticos, con el argumento de hacer más austero el sistema electoral mexicano y reducir beneficios que, desde la visión del gobierno federal, resultan excesivos.

El anuncio ocurre días después de que la propuesta más amplia de reforma electoral impulsada por Sheinbaum no alcanzara los votos necesarios en el Congreso. Tras ese revés, la presidenta optó por una nueva estrategia legislativa centrada en cambios que mantengan el discurso de austeridad, reducción de privilegios y mayor control del gasto público en la operación política y electoral.


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