EE.UU. declara al fentanilo ilícito como arma de destrucción masiva

El fentanilo ilícito fue designado como arma de destrucción masiva por el presidente de Estados Unidos, en una orden ejecutiva que busca reforzar la respuesta del gobierno frente al tráfico de fentanilo y a sus efectos en la seguridad nacional. La medida también considera como amenaza los químicos precursores utilizados para producir esta sustancia.

Fentanilo ilícito: por qué Estados Unidos lo considera arma de destrucción masiva

En el documento oficial, el gobierno estadounidense señala que el fentanilo ilícito se aproxima más a un arma química que a una droga, debido a su alta letalidad: una dosis de apenas dos miligramos puede ser mortal. De acuerdo con la orden, cientos de miles de personas han fallecido en ese país por sobredosis relacionadas con esta sustancia.

La Casa Blanca sostiene que la fabricación y distribución del fentanilo ilícito está principalmente en manos de redes criminales organizadas, entre ellas cárteles y grupos catalogados como organizaciones terroristas extranjeras. Según el gobierno, estas estructuras utilizan las ganancias del tráfico de fentanilo para financiar operaciones que incluyen asesinatos, actos terroristas y actividades insurgentes en distintas partes del mundo.

La orden ejecutiva advierte además sobre el potencial de que el fentanilo ilícito pueda ser utilizado de forma deliberada como arma en ataques de gran escala, lo que representa —según el documento— una amenaza seria para la seguridad de Estados Unidos.

Como parte de la medida, el presidente ordena a las distintas agencias federales:

  • Intensificar investigaciones y procesos penales contra redes de tráfico de fentanilo, utilizando cargos criminales, agravantes y criterios de sentencia más severos.
  • Emprender acciones contra bienes, activos e instituciones financieras vinculadas con la producción y venta de fentanilo y sus precursores.
  • Evaluar si el Departamento de Defensa debe apoyar con recursos al Departamento de Justicia en la aplicación de leyes federales relacionadas con este fenómeno.
  • Actualizar directivas militares sobre respuesta a incidentes químicos, incluyendo al fentanilo como amenaza.
  • Utilizar inteligencia vinculada a armas de destrucción masiva y no proliferación para identificar redes de contrabando relacionadas con esta sustancia.

La orden define como “fentanilo ilícito” aquel que se produce, distribuye o posee con fines de venta en violación de la Ley de Sustancias Controladas, y como “químicos precursores básicos” a compuestos como la Piperidona y otras sustancias utilizadas para fabricar fentanilo y sus análogos.

Implicaciones del reconocimiento del fentanilo ilícito como arma

Con esta designación, el gobierno estadounidense busca emplear un abanico más amplio de herramientas legales, financieras, de inteligencia e incluso militares para combatir el tráfico de fentanilo. La medida también refuerza la narrativa de que el problema dejó de ser solo de salud pública y se considera un asunto de seguridad nacional.

Fentanilo, redes criminales y cooperación regional

Aunque la orden se dirige al interior de Estados Unidos, el propio texto reconoce que el tráfico de fentanilo ilícito impacta a todo el hemisferio, al alimentar la violencia vinculada con cárteles y grupos armados. La aplicación de esta política podría tener efectos en la cooperación con otros países, particularmente aquellos señalados como ruta o zona de operación de organizaciones dedicadas a la producción, transporte o distribución de esta sustancia.

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