TIJUANA.– El encarecimiento del suelo urbano en Tijuana ha convertido a la construcción inmobiliaria en un negocio altamente rentable. De acuerdo con la Sociedad Hipotecaria Federal (SHF), los precios de la vivienda en la zona metropolitana aumentaron un 12.7% durante el último trimestre de 2024, ubicando a la región como la cuarta con mayor alza en todo el país.
Este fenómeno se da en el contexto del llamado “boom inmobiliario”, en el que las nuevas edificaciones parecen estar dirigidas principalmente a extranjeros o a ciudadanos estadounidenses que buscan alternativas más accesibles fuera de su país. Mientras tanto, los habitantes de Tijuana enfrentan el desplazamiento, el aumento del costo de vida y una transformación urbana marcada por la gentrificación.
En este escenario, genera controversia el caso del fraccionamiento Paseos del Mar, un proyecto de construcción planeado justo al finalizar la moratoria impuesta por el Cabildo de Tijuana en 2019, que prohibía durante 60 meses nuevos desarrollos en la franja turística de la ciudad.
Según información difundida por el medio local Esquina 32, la actual administración municipal, encabezada por el alcalde morenista Ismael Burgueño, envió ya para su publicación oficial la autorización del proyecto. No obstante, el documento de aprobación fue firmado tres días antes de que Monserrat Caballero Ramírez concluyera su gestión como alcaldesa, el 27 de septiembre de 2024.
A este hecho se suma otro elemento inquietante: la autorización va acompañada de una “certificación fuera de protocolo”, emitida por el notario público número 47 en Tijuana, José Alfonso González Sánchez quien, según el medio, mantiene una relación cercana con Carlos Torres Torres, actual director de Proyectos Estratégicos del Ayuntamiento.
El caso llama la atención y requiere de una revisión exhaustiva por las condiciones en las que se está dando la autorización para estas viviendas en una de las zona con alta plusvalía de la ciudad.