Así las cosas…

Así las cosas:

El servicio de la seguridad pública recae por mandato constitucional en los estados y municipios, en donde tal función se debe de prestar a la población.
Años y décadas de que en Baja California la seguridad pública esté siendo golpeada políticamente utilizada como botín político cada tres y seis años, una seguridad pública atacada por la delincuencia, una seguridad pública apretada por las normas nacionales en control y confianza e internacionales como el plan Mérida o Puebla – Panamá para poder darles recursos, sueldos prestaciones y de más para agentes policiacos, está hoy en día por los suelos.
En Mexicali sin una red confiable en radio comunicación, en Tecate, elementos sospechosos de actuaciones con la delincuencia, Rosarito, una cantidad mínima de policías por habitantes, Ensenada presionando a diario por el sueldo y Tijuana…. Ha Tijuana!
En Tijuana, una característica muy propia de estar cambiando a diestra y siniestra de sus titulares, sin recibir los fondos que mando la Federación ( 200 millones de pesos ) sin seguro de vida por parte de la administración pública, sin un verdadero aumento salarial pese que López Obrador prometió el 100% directo, sin la cantidad suficiente de material anti COVID como primera línea de defensa, sin la entrega de uniformes de verdadera calidad aprobada por estándares internacionales en uniformes, botas y chamarras, en donde el servicio médico se les brinda a cuentagotas y sin medicamentos.
Tijuana, en donde su ex Alcalde Arturo Gonzalez les aumento 8 pesos a su salario y les inventó un retroactivo a su cuota médica que generó millones de pesos, en donde la actual administración llama pillos a la delincuencia en potencia sin darles más protección de la necesaria, en donde los elementos se compran por fuera sus cartuchos, gel anti bacterias y cubre bocas por que a la tropa una sola vez se les dotó.
Es es la imagen actual de la seguridad pública de Tijuana, una imagen gastada y deteriorada en donde los intereses político electorales los toman en cuenta cada tres años.
Una seguridad pública tijuanense abandonada, engañada y usada por políticos sin humanismo.
Una seguridad pública en donde solo se le dota de lo esencial al primero cuadro de mandos y no a sus elementos.
Muestras? Si, una de tantas, decenas de policiacos caídos en el cumplimento de el deber infectados de COVID.
Viudas que no pueden cobrar los finiquitos hasta que exista un acuerdo económico con ofícialia mayor.
Cuando empleados burócratas recibieron un dote económico por riesgo laboral en la pandemia la policía fue abandonada.
Así las cosas…

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